Mejores Poemas del Barroco

El barroco fue una época histórica que abarcó todo el siglo diecisiete y buena parte del siglo dieciocho. Durante esta etapa de la historia Europa principalmente, hubo una gran cantidad de contiendas entre las naciones católicas y las naciones protestantes, así como también había mucha disputa entre algunos países que eran absolutistas y otros que eran parlamentarios, como se podría decir de Francia de un lado y de Inglaterra del otro.

Si estás interesado en la poesía del barroco específicamente, pues este es el lugar indicado. En este artículo hemos coleccionado para ti varios de los mejores poemas del barroco que podrás conseguir en internet con sus respectivos autores para que indagues en los que más te gusten. Aquí tenemos una selección de los mejores poemas del barroco para que seas bañado por las emociones que los poetas del pasado vertieron en sus versos y rimas y para que tengas un mejor entendimiento de aquel periodo histórico característico por figuras tan prominentes como Luis XIV, el Rey Sol de Francia.

Poemas cortos del barroco

¿Quieres algo corto para poder leerlo en poco tiempo? Pues aquí tenemos una pequeña selección de los mejores poemas cortos del barroco para que los puedas ojear en poco tiempo. Disfruta de estas rimas y versos escritos por autores barrocos que han permeado a través de la historia y han llegado incluso ahora a nuestras manos.


“Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso; no hallar fuera del bien centro y reposo, mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, enojado, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso; huir el rostro al claro desengaño, beber veneno por licor süave, olvidar el provecho, amar el daño; creer que un cielo en un infierno cabe, dar la vida y el alma a un desengaño; esto es amor, quien lo probó lo sabe.”

– De Vega


“¡Venid!, ¡Coronadme en coral,

Cuello y pecho engalanad de perlas,

Manos de palmas, el cuerpo de sedas!

Ofrendad incienso a mi altar,

Pues solo el mar es vasto, rico y esplendente;

Sí: admiten fuego, aire y tierra,

Que nada tan bello encierran

Como perlas y amor, hijos de mi vientre;

Por cierto de ambos yo la cuna celo,

Mas ellos triunfan en tierra y cielo.”

– Von Lohenstein


“¡Cómo de entre mis manos te resbalas!

¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!

¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría,

pues con callado pie todo lo igualas!

Feroz de tierra el débil muro escalas,

en quien lozana juventud se fía;

mas ya mi corazón del postrer día

atiende el vuelo, sin mirar las alas.

¡Oh condición mortal! ¡Oh dura suerte!

¡Que no puedo querer vivir mañana,

sin la pensión de procurar mi muerte!

¡Cualquier instante de la vida humana

es nueva ejecución, con que me advierte

cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana.”

– De Quevedo


Poemas largos del barroco

Si deseas algo en lo qué perderte un rato para maravillar tu mente con la brillantez mental de los poetas barrocos, entonces has llegado al lugar correcto. Aquí te ofrecemos una menuda colección de los mejores poemas largos del barroco con los apellidos de sus autores que puedes disfrutar en tu tiempo libre:


“«Sueña el rey que es rey, y vive

con este engaño mandando,

disponiendo y gobernando;

y este aplauso, que recibe

prestado, en el viento escribe,

y en cenizas le convierte

la muerte, ¡desdicha fuerte!

¿Que hay quien intente reinar,

viendo que ha de despertar

en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,

que más cuidados le ofrece;

sueña el pobre que padece

su miseria y su pobreza;

sueña el que a medrar empieza,

sueña el que afana y pretende,

sueña el que agravia y ofende,

y en el mundo, en conclusión,

todos sueñan lo que son,

aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí

destas prisiones cargado,

y soñé que en otro estado

más lisonjero me vi.

¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño:

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.»”

– De la Barca


“Hurtas mi vuelto y, cuanto más le debe

a tu pincel, dos veces peregrino,

de espíritu vivaz el breve lino

en las colores que sediento bebe,

vanas cenizas temo al lino breve,

que émulo del barro lo imagino,

a quien, ya etéreo fuese, ya divino,

vida le fió muda esplendor leve.

Belga gentil, prosigue al hurto noble;

que a su materia perdonará el fuego,

y el tiempo ignorará su contextura.

Los siglos que en sus hojas cuenta un roble,

árbol los cuenta sordo, tronco ciego;

quien más ve, quien más oye, menos dura.”

– De Góngora


“Hombres necios que acusáis

a la mujer, sin razón,

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis;

si con ansia sin igual

solicitáis su desdén,

¿por qué queréis que obren bien

si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia

y luego, con gravedad,

decís que fue liviandad

lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo

de vuestro parecer loco,

al niño que pone el coco

y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,

hallar a la que buscáis

para prentendida, Thais,

y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro

que el que, falto de consejo,

él mismo empaña el espejo

y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén

tenéis condición igual,

quejándoos, si os tratan mal,

burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana,

pues la que más se recata,

si no os admite, es ingrata,

y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis

que, con desigual nivel,

a una culpáis por cruel

y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada

la que vuestro amor pretende?,

¿si la que es ingrata ofende,

y la que es fácil enfada?

Mas, entre el enfado y la pena

que vuestro gusto refiere,

bien haya la que no os quiere

y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas

a sus libertades alas,

y después de hacerlas malas

las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido

en una pasión errada:

la que cae de rogada,

o el que ruega de caído?

¿O cuál es de más culpar,

aunque cualquiera mal haga;

la que peca por la paga

o el que paga por pecar?

¿Pues, para qué os espantáis

de la culpa que tenéis?

Queredlas cual las hacéis

o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,

y después, con más razón,

acusaréis la afición

de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo

que lidia vuestra arrogancia,

pues en promesa e instancia

juntáis diablo, carne y mundo.”

– Sor Juana


¿Te consideras un soñador? ¿Te gustan las temáticas de paz y alegría? Prueba leyendo los mejores poemas de paz en internet.

Poemas bonitos del barroco

En este artículo hemos preparado para ti no solo cualquier lista de poemas, sino los mejores y más bonitos poemas del barroco que puedes conseguir. Aprovecha y disfruta de las líneas derramando emociones puestas en tinta sobre papel por los antiguos poetas del siglo diecisiete y dieciocho.


“Es hielo abrasador, es fuego helado,

es herida que duele y no se siente,

es un soñado bien, un mal presente,

es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,

un cobarde con nombre de valiente,

un andar solitario entre la gente,

un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,

que dura hasta el postrero paroxismo;

enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es su abismo.

¿Mirad cuál amistad tendrá con nada

el que en todo es contrario de sí mismo!”

– De Quevedo


“Mientras Corinto, en lágrimas deshecho,

La sangre de su pecho vierte en vano,

Vende Lice a un decrépito indïano

Por cient escudos la mitad del lecho.

¿Quién, pues, se maravilla deste hecho,

Sabiendo que halla ya paso más llano,

La bolsa abierta, el rico pelicano,

Que el pelícano pobre, abierto el pecho?

Interés, ojos de oro como gato,

Y gato de doblones, no Amor ciego,

Que leña y plumas gasta, cient arpones

Le flechó de la aljaba de un talego.

¿Qué Tremecén no desmantela un trato,

Arrimándole al trato cient cañones?”

– De Góngora


Poemas originales del barroco

Deléitate con los mejores poemas originales del barroco aquí abajo. Con estos poemas tan originales y creativos podrás apreciar mucho mejor el trasfondo histórico y cultural de este antiguo período y, además, disfrutar un rato de lo que los poetas tenían para el mundo en aquella época.


“Cuentan de un sabio, que un día

tan pobre y mísero estaba,

que sólo se sustentaba

de unas yerbas que cogía.

«Habrá otro», entre sí decía,

«más pobre y triste que yo?»

Y cuando el rostro volvió,

halló la respuesta, viendo

que iba otro sabio cogiendo

las hojas que él arrojó.”

– De la Barca


“Tú, ya, ¡oh ministro!, afirma tu cuidado

en no injuriar al mísero y al fuerte;

cuando le quitas oro y plata, advierte

que les dejas el hierro acicalado.

Dejas espada y lanza al desdichado,

y poder y razón para vencerte;

no sabe pueblo ayuno temer muerte;

armas quedan al pueblo despojado.

Quien ve su perdición cierta, aborrece,

más que su perdición, la causa della;

y ésta, no aquélla, es más quien le enfurece.

Arma su desnudez y su querella

con desesperación, cuando le ofrece

venganza del rigor quien le atropella.”

– De Quevedo


¿Buscas entender mejor el período histórico modernista? No pierdas más tiempo, pues puedes leer aquí los mejores poemas del modernismo y deleitarte con la creatividad y el sentimiento de los autores modernos.

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